Las luchas de Job contra la tentación a la impureza – Pureza Sexual Masculina

Las luchas de Job contra la tentación a la impureza

La lujuria no ha caducado, ni tampoco comenzó en nuestra época. Si nos remontamos milenios atrás encontraremos al patriarca Job, descrito como un hombre sin igual, y que sin embargo, no estaba exento de esta lucha. Esta porción nos muestra cómo se propuso ganar esta batalla.

Job no esperaba a que la tentación llegara para comenzar a luchar. Él tenía ganada la batalla de antemano. Comenzaba haciendo un pacto consigo mismo para que sus ojos no divagaran hacia la doncella. Sabía que la segunda mirada puede terminar en un adulterio consumado. Asimismo, estaba persuadido de que Dios no se hace la vista gorda cuando se trata de la inmoralidad, sino que la castiga con severidad, no sólo en la eternidad, sino incluso en esta vida.

Los tiempos en los que tú vives son diferentes, pero no las consecuencias de este pecado. Jesús recetó fuertes remedios para evitar la inmoralidad, y no habrá forma de preservar tu pureza a menos de que estés persuadido de las calamitosas consecuencias que esta engendra.

Job 31:1-12 (NTV)
(1) Hice un pacto con mis ojos, de no mirar con codicia sexual a ninguna joven. (2) Pues, ¿qué ha escogido para nosotros el Dios del cielo? ¿Cuál es nuestra herencia del Todopoderoso en las alturas? (3) ¿No es calamidad para los malvados y desgracia para quienes hacen el mal? (4) ¿No ve Dios todo lo que hago y cada paso que doy? (5) ¿Acaso he mentido o he engañado a alguien? (6) Que Dios me pese en la balanza de justicia, porque sabe que soy íntegro. (7) Si me he desviado de su camino, o si mi corazón ha codiciado lo que vieron mis ojoso si soy culpable de cualquier otro pecado, (8) entonces, que otro coma las cosechas que he sembrado. Que todo lo que planté, sea desarraigado. (9) Si mi corazón ha sido seducido por una mujer, o si he codiciado a la mujer de mi prójimo, (10) entonces, que mi esposa le pertenezca a otro hombre, y que otros hombres se acuesten con ella. (11) Pues la codicia sexual es un pecado vergonzoso, un delito que debería ser castigado. (12) Es un fuego que arde todo el camino hasta el infierno; habría arrasado con todo lo que poseo.

¿Leíste el articulo anterior de la serie? míralo aquí 

 Tony Segar, Software Bíblico Logos

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