He aqui un  listado de doce cosas que caracterizaron la vida de este generalísimo de Dios, y que probablemente no sabías:

1– Era hijo único, Pablo Avila y Herminia Portalatín fueron sus padres. Poca gente fuera de Puerto Rico, conocía su nombre verdadero (José Joaquín Avila Portalatín), pues desde siempre él se identificaba por su apodo.

2- Era judío, aunque nació, creció, vivió y murió en un pequeño pueblo ubicado al noroeste de Puerto Rico llamado Camuy (solo 35.159 personas viven ahí, según el censo poblacional de 2010) la familia del predicador era de origen Sefardí, o lo que es igual, judios radicados en España desde alrededor del siglo IV antes de Cristo (Los hebreos llaman Sefarad o tierra muy lejana a la antigua Hispania).

3- Lo obligarón a aprenderse La Bíblia. Estudió en La Universidad Interamericana de San Germán,  un politecnico evangélico donde era obligatorio el estudio a conciencia de La Biblia.

4- Quería ser médico. Empezó a estudiar para serlo. Inexplicablemente tras graduarse de Premédica lo dejó todo… No obstante Dios sanó a millones de enfermos atravez de él.

5- Fue maestro de química y biología por 23 años.

6- Aceptó a Cristo en 1960, después de escuchar y ver por televisión una predica  del evangelista Oral Roberts.

7- Su ministerio estuvo siempre matizado por numerosas conversiones y sucesos milagrosos. Con menos de un año de convertido, y tras un ayuno de 40 días Yiye inició su larga trayectoria evangelística. En su primera cruzada (de 14 dias) en Levitown, se convitieron 2303, en la segunda, en Bayamón,  3450 almas se salvaron y en Santo Domingo 4972 para un total de 10725 en las primeras tres cruzadas. Su labor de predicación influyó mucho en grandes evangelistas puertorriqueños de la talla de Jorge Raschke y otros.

8- Gran escritor. Escribió alrededor de 18 libros, la mayoría, sobre la oración, el ayuno, la Santidad, la sanidad divina, juicios proféticos, el rapto de la iglesia y la Segunda Venida de Cristo.

9- Humilde siempre. De hecho, aunque su ministerio incluye, editoras y canales de televisión y meve millones de dólares al año, provenientes de diezmos, ofrendas y otros donativos especiales, Avila no se enriqueció con ésto, sino que los usaba los fondos para el ministerio. De hecho, a la hora de su muerte, residía en la misma casa humilde, que compró mucho antes de ser evangélico.

10- “Sonríe que Cristo te ama“, no fue una simple frase para hacer reir a la audiencia o suavizar la ira de alguien que se incomodara con las verdades de su prédica, sino que formó parte de su vida. Llegada la hora de su partida,  murió sonriendo.