“No dejes que la amargura y las heridas que te causen otras personas queden enquistadas en tu corazón, libérate pronto, perdona. Tu vida vale mucho como para que vivas ligado emocionalmente a alguien que no te comprende o te desprecia.
Enfocate en tus sueños y metas, guarda tu corazón sobre todas las cosas y
no te detengas por nada”

Hijo mío, presta atención a mis palabras,

inclina tu oído a mis razones;

que no se aparten de tus ojos,

guárdalas en medio de tu corazón.

Porque son vida para los que las hallan,

y salud para todo su cuerpo.

Con toda diligencia guarda tu corazón,

porque de él brotan los manantiales de la vida.

Aparta de ti la boca perversa,

y aleja de ti los labios falsos.

Miren tus ojos hacia adelante,

y fíjese tu mirada en lo que está frente a ti.

 Proverbios 4:20-25
La Biblia de las Américas (LBLA)
Esteban Correa