Es necesario que te mueras: Muere a tus deseos, muere a tu voluntad, muere a tus sueños para que el Rey de Reyes viva en ti, no todo el que diga señor señor entrará al Reino de los cielos sino el que hace la voluntad del Padre.

Aveces somos tan egoístas que no dejamos que Dios haga la obra en nosotros, nuestros eventos, nuestras iglesias se llenan de Cristianos, nos gozamos y no nos preocupa que existe mucha gente que esta muriendo en las calles por falta de esa palabra que Dios ha puesto en ti, estamos haciendo todo menos la voluntad del padre celestial que es, Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, Id y haced discípulos, Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán, pero ¿como vamos a hacer la voluntad del padre si no la conocemos, si no leemos lo que el nos dejo en el manual de vida “La Biblia” como seguirán estas señales a personas que no intimidan con el padre, personas que están vacías, que no se congregan, que no están en buscar el reino sino en buscar las añadiduras, personas que no son humilde y obedientes?

Mi pregunta es ¿Cuantos han muerto a sus deseos para hacer cumplir los de Jesucristo?

¿Cuantos están haciendo esto, a cuantos le están siguiendo estas señales?

A ti lector te digo que si no dejas que Dios te mate y mueres a ti mismo no entraras al reino, no importa cuan bueno seas predicando, cantando, danzando, tocando un instrumento, o lo que sea que hagas incluso no importa si hechas fuera demonios, o sanas paralíticos, si no buscas hacer la voluntad de Dios estas transitando un camino largo y peligroso que no te lleva a un buen lugar, es hora de que mengues para que el crezca, que te quites para que el se ponga, Dios te dice hoy niégate a ti mismo toma tu cruz y sígueme.

El mejor ejemplo de morir a si mismo fue Jesús cuando murió por tus pecados y dijo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Lucas 22:42

Escrito por Julio Perdomo alias “DJP El Liricologo”