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REFLEXIÓN: Salva a tu hermano…

Hace poco una noticia conmovió muchísimo a toda la población de la ciudad en la que vivo. Oscar, un hombre con discapacidad múltiple, de escasos recursos económicos, cuida a su padre de 82 años y alega que lo poco que obtiene lo invierte en la alimentación de su progenitor, aunque muchas veces se ha quedado sin alimento.

A pesar de las diferentes limitaciones que este hijo presenta, es alguien ejemplar cuidando a su padre y siendo el sostén de su casa; a diferencia de muchos casos de la actualidad donde los hijos prefieren abandonar a sus padres por ser ancianos y no asumen ninguna responsabilidad. Fue por este motivo que diferentes personas se compadecieron y fueron a apoyar a esta familia.

Lamentablemente muchas personas necesitan el apoyo de alguien que pueda ayudarles a salir adelante; no se necesita ser millonario para ayudar, simplemente un corazón dispuesto que entregue amor y tiempo, así como sucedió con un paralítico en la Biblia:

“Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” Mateo 9:1-2 (RVR 1690)

Jesús estaba pasando por la ciudad y trajeron delante de Él a un hombre imposibilitado de poder caminar, la Biblia no es clara con respecto a quiénes eran los que llevaron al hombre para que reciba sanidad, pero lo que sabemos es que eran personas que se compadecieron y quisieron hacer algo por él.

“Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:21 (NVI)

El amor a Dios se mostrará en el amor al prójimo, no consiste en ir a una iglesia solamente, sino en tener la compasión y el amor de Cristo ¿Estás dispuesto a apoyar a alguien que lo necesita?

Te animo a mirar a tu alrededor y buscar al necesitado, invítalo a la iglesia, ora por su vida y si está en tus posibilidades responde a su necesidad, te aseguro que Dios te devolverá multiplicado.

 

CVCLAVOZ.
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REFLEXIÓN: Un solo cuerpo

Romanos 12:4-5 NTV: “Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función específica, el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo y nos pertenecemos unos a otros.”

La iglesia es el cuerpo de Cristo, Él es la cabeza y esto es irrefutable. Cuando un dedo tiene dolor, por ejemplo, el cuerpo lo siente;  si una persona está en dificultades o luchando con tentaciones, el cuerpo, que son todos los creyentes, ¿no debe prestar atención y ver qué puede hacer para que se recupere?

A veces sucede lo contrario, algunos quieren separar partes del cuerpo sin darse cuenta que cuando excluyen una parte  pueden perder el equilibrio, y esto ocurre debido a los prejuicios, la mentira, las calumnias, que son actitudes destructivas.

La unidad es importante, es como preparar una comida, cada ingrediente es sustancial para conseguir el sabor perfecto, si algo falta se notará y no logrará complacer al paladar exigente, por ejemplo, de los clientes en un lugar donde se vende comida.

¿Cuándo fue la última vez que te percataste de la ausencia de una persona en la iglesia? ¿No  preguntaste si se enfermó, si se desanimó, si tiene sustento o si algo sucedió con su familia? ¿No crees que la persona que se alejó puede ser un gran instrumento en las manos de Dios? Existen diversos factores que impiden que podamos interesarnos por los demás a plenitud: la falta de tiempo por seguir una rutina, la falta de amor por los demás, las distracciones, el contexto o la velocidad de la vida.

El don de misericordia es necesario en las congregaciones; la Biblia habla de Bernabé, cuyo nombre significa “hijo de consolación”, el cual era acertado debido a lo que él hacía. Juan Marcos, un joven que acompañó al apóstol Pablo y a Bernabé en su viaje misionero, los abandonó y dejó la obra. Más adelante Pablo quiso realizar otro viaje y Bernabé estuvo de acuerdo pero con la condición de llevar a Juan Marcos. El apóstol no quiso porque recordó la deserción de este joven, lo cual fue motivo de desacuerdo con Bernabé; por lo que  Pablo se fue con Silas, a  Sicilia y Siria y Bernabé se fue con Juan Marcos a Chipre.

Hechos 15:39 TLA: “Pablo y Bernabé no pudieron ponerse de acuerdo, así que terminaron por separarse. Bernabé y Marcos tomaron un barco y se fueron a la isla de Chipre”

Bernabé le dio a Juan Marcos otra oportunidad al llevarlo a ese viaje, lo cual permitió el desarrollo de sus aptitudes. Tiempo después, sorprendentemente, Pablo estuvo con Juan Marcos, quien era su colaborador. Más adelante las cosas cambiaron mucho y cuando Pablo estuvo preso le envió la solicitud a Timoteo de llevar a Marcos porque le era útil para el ministerio.

2 Timoteo 4:11 TLA: “El único que está conmigo es Lucas. Marcos puede ayudarme mucho en mi trabajo, así que búscalo y tráelo contigo cuando vengas.”

Marcos maduró hasta convertirse en un siervo fiel y comprometido ¿Qué hubiera sucedido si Bernabé no le hubiera dado otra oportunidad?

Por Carlos E. Encinas
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REFLEXIÓN: Gracia ante los ojos de Dios

La Biblia, en Génesis 6, habla de la situación que vivía el mundo en ese tiempo y dice que la maldad de los hombres era mucha, a tal punto que el Señor lamentó haber creado al ser humano y haberlo puesto sobre la tierra. A Dios le dolió tanto el corazón al ver la conducta de los hombres, que decidió poner fin a todo ser viviente. Pero en medio de esa maldad, “Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.” Génesis 6:8.

Abraham y Sara ya eran ancianos y no podían tener hijos. Sin embargo, hallaron gracia ante Dios y Sara dio a luz un hijo (Génesis 18:3; 21:1-4). Humanamente hablando esto sería imposible, porque cuando nació el niño, Abraham ya era de cien años.

Moisés, no podía hablar bien y era fugitivo por matar a un egipcio. Pero, a pesar de su pasado y estado, halló gracia delante de Dios (Éxodo 33:12-13) El Señor escogió a Moisés para sacar a su pueblo de la esclavitud.

José, al que vendieron sus hermanos, el rey David, quién era pastor de ovejas, María la madre de Jesús y muchas otras personas también hallaron gracia ante los ojos de Dios.

¿Qué hicieron estas personas para hallar el favor de Dios? Leyendo la historia de cada uno de ellos, vemos que obedecieron las instrucciones del Señor y estuvieron en constante comunión con Él.

¿Quieres hallar gracia ante los ojos de Dios en este mundo? ¿Quieres el favor del Señor para salir de tu situación?

No necesitas ser una persona perfecta para recibir las bendiciones de Dios, sólo debes aprende a caminar con Él y obedecer Su palabra. Por lo tanto, para vivir en la gracia de Dios debes renunciar a tu manera de vivir y hacer la diferencia. ¿Cómo? Antes de tomar decisiones, pregúntale al Señor: ¿Qué haría en ese caso? No hagas nada que entristezca a Dios y te aleje de Su presencia.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16.

Si obedeces la palabra de Dios, Su gracia estará contigo.

 

CVCLAVOZ.
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REFLEXIÓN: Reconoce con humildad las bendiciones de Dios en tu vida

El libro de Daniel capítulo 4 relata un sueño que tuvo el rey Nabucodonosor, cuya interpretación le fue revelada a Daniel. En los versos 28 al 37, se observa el cumplimiento de ese sueño, el texto indica que el mencionado rey fue echado de entre los hombres y comía hierba como los bueyes.

Este puede ser un caso bastante fuerte y difícil de asimilar, ¿cómo un rey de la talla y con el poder de Nabucodonosor, pudo llegar a perder la razón hasta tal punto?

El verso 30 indica que él creía que todo lo que había alcanzado era fruto de su esfuerzo y por ende para su gloria.

Este tipo de actitud sigue siendo común en nuestros días, creer que todo lo que uno tiene se debe únicamente al esfuerzo impreso, o que uno debe tener lo que desea porque lo merece; con esto no digo que esté mal esforzarse por alcanzar una meta y recibir los beneficios del trabajo realizado, lo malo es olvidar de quién provienen esas bendiciones, es decir, dejar de lado a Dios.

Cada uno, al ser una persona única, tiene una manera diferente de ser tratado, no es que todos pasaremos por una experiencia como la del rey de la historia, pero evidentemente será necesario pasar un proceso propio, de tal forma que podamos comprender que nuestro sustentador es Dios y que de Él proviene la provisión necesaria para nuestras vidas.

Nabucodonosor lo expresa de esta manera: “Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?

Al cabo del tiempo señalado, el rey tomó la mejor decisión, reconoció la soberanía y poder de Dios, y que todas las cosas están sujetas a Él.

De igual manera, como Hijos suyos debemos no sólo dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas, sino también, reconocer que en Su soberanía actúa en favor nuestro, con la intención de atraernos a Él, tal como sucedió con el rey Nabucodonosor.

“Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.” Daniel 4:37 (RVR1960).

Por Cesia Serna

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REFLEXIÓN: Sólo por misericordia

¿Alguna vez te dieron un regalo que recibiste con mucha emoción y al pasar el tiempo ya no te llamó tanto la atención como en la primera vez? Suele ocurrir, las emociones son cambiantes con el tiempo, pero hay un regalo especial en la vida que no tiene que tenerse por poco pese a los años y a las circunstancias, este es la Salvación que Dios da a través de su hijo Jesucristo.

Nadie es merecedor de este regalo, pero por la gran misericordia de Dios es dado a quienes lo reciban, y es la compasión la que lo hace especial porque, ¿realmente merecías este obsequio?

Personalmente yo no hice nada bueno como para que el Señor se fijara en mí y me diera este grandioso regalo, pero aun así lo hizo, a pesar de lo que era y ¡eso es pura misericordia! Y también es un privilegio, no para orgullo sino para agradecimiento.

“Pues a Moisés dice [Dios]: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” Romanos 9:15-16 (RVR1960)

Su amor y misericordia son extendidas a todos, debemos valorar y recordar a diario que aunque no lo merecíamos Él nos salvó y seguirá salvando a quien lo recibe. Hoy demos gracias a Dios y renovemos esa alegría de ser parte de la familia en Cristo.

Romanos 9:25-26 “…Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente.”

 

CVCLAVOZ.
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REFLEXIÓN: Escucha la Advertencia

Una señora fue advertida por su doctor sobre la necesidad de operarse de un pequeño tumor. Ella alegó que, no siendo cosa grave, esperaría unas semanas, hasta que no estuviese tan ocupada.

Seis semanas más tarde se repitió el aviso y la respuesta.

Pasó algún tiempo y un día la señora, notando cierto malestar, fue al doctor dispuesta y decidida para la cirugía pero el médico le confesó:

     – No, ahora ya no puede ser operada, porque el cáncer ha crecido tanto que ha tocado puntos vitales y no tiene remedio.

Lo mismo sucede con el pecado, si no se corta a tiempo y se le permite crecer libremente, contamina todo de tal manera que un día puede ser demasiado tarde, no solamente terminando con nuestra vida física, sino con consecuencias espirituales eternas.

En Hebreos 3:15 dice: “Recuerden lo que dice: «Cuando oigan hoy su voz, no endurezcan el corazón como lo hicieron los israelitas cuando se rebelaron»” (NTV).

Muchas veces, porque no se ven las consecuencias inmediatas se minimiza el efecto de un pecado y se piensa  que se podrá seguir así por mucho tiempo más; sin embargo,  cuando uno cae en cuenta, ya no es algo que se pueda controlar, sino que ese mal controla aspectos de la vida y, posiblemente, además de afectar a quien lo comete, familiares, amigos y gente cercana se ven afectados.

Si sabes que hay algo en ti que está mal, que le desagrada a Dios, pídele ayuda para cambiar eso, ruega por su fortaleza y corta de raíz aquello que te está contaminando, no permitas que crezca hasta el punto de que ese pecado tome control sobre tu vida.

Escucha la voz de Dios y obedece ahora que estás a tiempo. El Señor siempre está dispuesto a perdonar a quien se acerca con un corazón arrepentido. Busca de su ayuda y fortaleza.

 

CVCLAVOZ
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REFLEXIÓN: Palabras para el desierto

“Dios mío, tú eres mi Dios. Con ansias te busco desde que amanece, como quien busca una fuente en el más ardiente desierto.”(Salmos 63:1 TLA)

El ser humano experimenta pruebas, tribulaciones y tentaciones; la vida se parece a caminar en un desierto, si no tienes agua para el camino puedes perecer por el calor. El agua en ese lugar es más valiosa que el oro.

Cuando hablamos del desierto se nos viene a la memoria algunos animales creados para subsistir en este lugar inhóspito. Por ejemplo el dromedario y el camello, perfilados para soportar altas temperaturas y sobrevivir con sus reservas de agua. Cabe destacar que un camello, simpático animal con jorobas, puede vivir cuarenta años, puede tomar ciento ochenta litros de agua de golpe y desplazarse sin volver a tomarla por más de diez días, alcanza una velocidad mínima de cuarenta kilómetros por hora y una máxima, en periodos, cortos de sesenta km/h.

El ser humano necesita hidratarse para sobrevivir, a diferencia del camello. Lo mismo pasa en el ámbito espiritual, la persona que atraviesa por desiertos en su vida necesita la palabra del Señor para resistir, si pasas por un desierto de tentaciones recuerda lo que hizo Jesús: 

“Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”(Mateo 4:10 RV60)

Aunque el diablo también conoce las escrituras y la interpreta a su conveniencia para hacer caer incluso a los que están firmes en la fe, Jesús se aferró a la palabra y venció al maligno en el desierto. No dejes de aprender de Cristo, de la palabra viva, renueva tu fe para resistir el momento de la prueba; no dejes que la ansiedad te venza, con Dios de tu lado y su palabra puedes superar las dificultades.

No podrás llenarte de golpe como el camello escuchando el mensaje de Dios sólo domingos o leyendo tu Biblia una vez a la semana, pero aprender de la palabra cada día, congregarte, orar, será vital para tu futuro, prepárate para los desiertos en la vida.

“en cambio, al desierto lo convirtió en tierra fértil, rodeada de lagunas y manantiales.”(Salmos 107:35 TLA)

Dios te puede dar la victoria y cambiar tu desierto en un bello lugar donde el agua viva no te faltará.

Por Carlos E. Encinas

 

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REFLEXIÓN: No te descuides

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad”. Hebreos 2:1-4 (NTV)

Vivimos en una sociedad donde hay personas que sólo tienen amor por sí mismos y por su dinero, orgullosos, crueles y llenos de odio. Desobedientes a sus padres y malagradecidos. Amadores del placer y las injusticias. La Biblia llama a este tiempo, como “tiempos peligrosos”

No necesitamos escuchar varios mensajes sobre los últimos tiempos o sobre el pronto retorno de nuestro Señor Jesucristo. Sólo debemos leer la Biblia, alzar nuestra mirada y ver que la realidad que vivimos es fiel cumplimiento de lo que dice la palabra de Dios.

La Biblia relata lo que pasó antes del diluvio y dice:

“y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.” Mateo 26:39

Que no nos suceda lo que les ocurrió a las personas que no escucharon la advertencia de Noé, no cerremos nuestros oídos ni nos burlemos de las advertencias que tenemos. Porque,

“dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse.” Hebreos 10:37 (NTV)

Por lo tanto, piensa muy bien en las decisiones que tomarás y en el camino que andas. Esfuérzate por obedecer al Señor y perseverar con paciencia en la fe. Recuerda que

“el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.” Mateo 24:13 (NTV)

Pero sobre todo, no olvides que tienes acceso libre para entrar en la presencia de Dios y hablar con Él. Si estás lejos de Dios o tienes problemas que te han separado de Él, se sinceró y dile al Señor cómo te encuentras.

Sigue adelante y no descuides tu salvación.

CVCLAVOZ.
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REFLEXIÓN: ¿Por qué te escondes?

¿Cuál es tu actitud cuando le fallas a Dios? Sin duda el temor inunda nuestro corazón por el error cometido y es inevitable pensar que todo el mundo nos vio y se enteró de nuestro mal proceder, y lo único que queremos es escondernos, tal como Adán y Eva lo hicieron después de su caída.

“En ese mismo instante se dieron cuenta de lo que habían hecho y de que estaban desnudos. Entonces tomaron unas hojas de higuera y las cosieron para cubrirse con ellas. Con el viento de la tarde, el hombre y su esposa oyeron que Dios iba y venía por el jardín, así que corrieron a esconderse de él entre los árboles.” Génesis 3:7-8 (TLA) 

Al parecer, nunca supieron que estaban desnudos hasta el día que cayeron en pecado, por lo que Adán le dijo a Dios:

“Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí “(Génesis 3:10).

Aparentemente tuvo vergüenza de estar desnudo físicamente, pero sumado a ello, se sentía indigno delante de Dios. Pues estaba consciente de su pecado.

Quizá hayas perdido la cuenta de la cantidad de veces que le fallaste a Dios, puede que por el tamaño de tus pecados te sientas indigno para presentarte delante del Padre, pero ya no te martirices por ellos, ni te escondas detrás de las hojas de un árbol, tal como lo hicieron Adan y Eva, porque esa no es la solución, no por ello los demás olvidarán lo que hiciste o Dios lo obviará; esto no funciona así.

Al contrario, sal del arbusto y permite que Dios renueve tu ser, porque esa es la buena noticia, que si con un corazón arrepentido vas delante del Padre, sin duda Su sangre limpiará todos tus pecados y te hará justo.

1 Juan 1:9 (RVR1960) Menciona: 
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

¿Te das cuenta que no hay necesidad de permanecer escondido?

Por Ruth Mamani
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REFLEXIÓN: Es Jesús tu buen pastor

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” Salmos 23: 1-3 (RVR1960).

Cuando pasan situaciones difíciles en nuestra vida, muchas veces perdemos la fe y nos desanimamos rápidamente. Dejamos de buscar a Dios y enfocamos nuestra mirada en el problema, olvidando quién es Dios y las promesas que Él tiene para nosotros.  ¿Te ha pasado?

David, el autor de este salmo, comienza refiriéndose a Dios como su pastor, porque él sabía lo que significaba ser pastor y la responsabilidad que implicaba.

Las ovejas  necesitan dirección, protección, cuidado y buena alimentación, ¿Acaso no son estas cosas las que necesitamos nosotros como seres humanos? ¡Desde luego que sí! Por eso David a pesar de haber pasado por muchos problemas, estaba seguro y confiado en la ayuda de Dios:

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmos 23:4. (RVR1960)

¿Cómo reaccionas tú frente a una dificultad o necesidad? ¿Es el Señor tu buen pastor? ¿Confías plenamente en Él así como David lo hizo?

Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” Juan 10:11.

No olvides que el Señor es Él mismo, ayer, hoy y por los siglos. Él quiere darte descanso, fortalecerte, guiarte y darte la seguridad que necesitas para enfrentar tu situación.

Tú puedes tener la misma confianza que David tuvo, sólo necesitas conocer a Dios, creer en su palabra  y tener una  comunión personal cada día. Deja que Jesús sea tu buen pastor, quien te proteja, alimente y guíe.

CVCLAVOZ
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REFLEXIÓN: ¿Amar a otros?

Ser un discípulo es ser un aprendiz, alguien que sigue la enseñanza e imita lo que el maestro hace.

Jesús dijo a sus discípulos: “Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».“ Juan 13:34-35 (NTV)

El amor hacia los demás es la evidencia de que sí somos discípulos de Jesús. Aunque con nuestras propias fuerzas es casi imposible lograrlo, el poder del amor de Dios obrando en nuestras vidas es lo que hace que sea posible.

Jesús transmitió ese amor a todos los que lo rodearon, pues dio esperanza a los perdidos, sanó a los enfermos, alimentó a los hambrientos, perdonó a quienes se levantaron en su contra, vino a reconciliarnos con Dios y mucho más.

Además, amar a los demás también implica amarse a uno mismo, ya que en la medida que nos estimamos y valoramos como Dios lo hace, así actuaremos con los demás.

Seamos buenos discípulos, demostremos al mundo Su amor a través de nuestras vidas.

CVCLAVOZ.

 

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REFLEXIÓN: Palabras para el corazón

Si atraviesas por pruebas difíciles que te agotan y ponen en una situación incierta, la cual hace que tu corazón se desanime, no olvides que la palabra de Dios, la Biblia, tiene consejos para reanimar tu espíritu.

Es importante pensar: ¿A qué o a quién recurres cuando crees que todo sale mal? ¿A un vecino, un compañero o a Dios y su palabra? La palabra es viva y eficaz, en ella hay vida: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” (Josué 1:8 RV60)

Meditar en la palabra es rumiar, como ejemplo tenemos a la vaca, que tiene un estómago dividido en cuatro partes. Cuando este animal come la hierba del campo, la mastica para darle humedad, traga el producto y este va al primer estómago y se reblandece, después va a la segunda parte donde se forman pequeñas bolitas y, cuando la vaca descansa, esos  bolos vuelve a su boca de uno en uno para completar el masticado. Cuando los vuelve a tragar van a la tercera parte donde el agua se extrae y esta comida pasa a la cuarta sección donde se desmenuza en pedazos pequeños para que el cuerpo de la vaca obtenga lo necesario para su crecimiento y para su vida. La pregunta es ¿Meditamos de esta forma en la palabra?, ¿La leemos una y otra vez para comprender lo que Dios quiere decirnos?

La palabra se debe guardar en la mente y el corazón, esos versos memorizados y estudiados salen en el momento oportuno, edifican y animan en todo momento, incluso si intentamos ayudar a otras personas. Al poner en práctica la palabra en nuestra vida nuestras actividades diarias tendrán mejor resultado.

Memorizar palabra es importante, esto ayuda a renovar el entendimiento y nos ayuda a comprender la perspectiva que viene de parte de Dios, meditar sobre lo que dice la Biblia es un ejercicio importante que puede salvarnos la vida.

“En cuanto a Dios, perfecto es su: camino, y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.” (Salmos 18:30 RV60)

Dios te ama, esta es una palabra para tu corazón.

Por Carlos E. Encinas
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REFLEXIÓN: VIVIR SIN MIEDO

El miedo es una sensación negativa y destructiva, es un sentimiento desagradable que nos llega a paralizar completamente y lo peor es que hace que la fe salga de nuestro corazón y nuestras emociones empiecen a dominarnos.

El miedo, te hace vivir atemorizado del hombre, de las circunstancias de la vida y del diablo. Te preocupa que las personas puedan lastimarte o hacerte algún mal. Tienes miedo a seguir viviendo, qué comerás, si conseguirás trabajo o no  y miedo a satanás, escuchas voces, ves sombras o piensas que hay alguien detrás de ti.

Generalmente la persona que tiene miedo, vive todo el tiempo pensando que le va suceder algo malo o que todo le va a salir mal. Su corazón palpita más rápido y se desespera por no encontrar paz.

El rey David, como cualquier ser humano también tuvo miedo por la gran cantidad de circunstancias que estaba atravesando, pero él no permitió que esa emoción o sentimiento lo controlara. Él dijo:

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.” Salmos 27:1-4.

¿Vives con miedo? El rey David hizo que Dios fuera su luz, salvación y fortaleza. ¿Qué significa esto? Que para vencer el temor necesitas a Dios, porque

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4:18.

CVCLAVOZ
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REFLEXIÓN: La oportunidad de creer

“Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (Hechos 16:31 RV60)

Matías, un niño de 8 años, entró a la piscina pública de su ciudad para librarse de la ola de calor que azotaba al país, pero cuando llegó a la mitad de la alberca confiado en sus habilidades deportivas, sufrió un calambre y pidió ayuda. Se hubiera ahogado si alguien no le hubiera tirado una soga con un flotador.

Cristo dio su vida en la cruz para salvarnos de nuestros delitos y pecados en los cuales nos ahogábamos; su misericordia y amor nos dieron una nueva oportunidad para vivir dentro de su voluntad. Su muerte fue como la soga que salvó a Matías de perecer.

Hechos 16:31 es un verso de la palabra que inspira a muchas familias; el carcelero preguntó a Pablo y Silas cómo ser salvo, ellos le dijeron que creyera en Jesús y él y su casa serían salvos. Las palabras tú y tu casa no significan la promesa de que sus familiares también habrían de ser salvos, tampoco significa que se salvarían por ser salvo el padre de familia, pues ninguna persona puede creer ni salvarse por otra, significa en realidad que las personas de su casa tendrían la misma oportunidad de salvación si como el carcelero lo hizo, ponían su fe en Jesucristo.

Muchas personas creen en Dios pero aún no lo reconocen como Salvador, otros confían y adoran otras deidades, algunos piensan que todos los caminos llevan al cielo, pero sólo Jesús salva al pecador y lo trasforma, Él es el camino, la verdad y la vida.

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10 RV60)

Solamente cree en Jesús y verás que tu vida cambiará, cree en su palabra, podrás experimentar una vida abundante y no estarás solo nunca más.

¿Eres salvo? ¿Conoces a Jesús?

Por Carlos E. Encinas
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REFLEXIÓN: En el tiempo adecuado

“De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, Y después de hacerlo, reflexionar.” Proverbios 20:24-25 (RVR1960).

Estos versículos mencionan que es peligroso comprometerse con algo de forma apresurada, porque existe la posibilidad de que al pensarlo bien se quiera dar marcha atrás.

Esta advertencia aplica también en nuestras relaciones, como es el caso del noviazgo. Algunas personas deciden aventurarse en una relación, simplemente con el fin de evitar la soledad, por impulso e incluso simplemente por probar.

No obstante, esta decisión puede traer dolorosas consecuencias, si se toman de manera apresurada y sin la debida reflexión. Por el contrario, si antes de tomar una decisión, nos dedicamos a buscar la dirección de Dios, el resultado será satisfactorio y podremos disfrutar de un precioso noviazgo en sintonía con la voluntad de Dios.

Por lo tanto, no te apresures en iniciar una relación, consulta primero con Dios, para que Él sea Señor de tu vida también en este tema.

Por Cesia Serna
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REFLEXIÓN: Nadie puede ir al Padre si no es por Él

“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.” Juan 14:6 (NTV)

Es indispensable, esencial, necesario, importante conocer el camino para llegar a cualquier lugar,  porque si no lo conoces con seguridad tendrás dificultades para llegar al sitio que quieres o más que seguro te perderás y no llegarás.

Por ejemplo, para llegar a tu casa o donde vives, tu eres la única persona indicada para dar la dirección exacta a las personas que no la conocen y quieren visitarte.  En Juan 14:2 Jesús habló de la casa de su Padre y dijo que en ella hay muchos lugares donde vivir y prometió prepararnos uno para que habitemos por siempre.

Junto a esta promesa agregó la dirección exacta: “Yo soy el camino” “nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.”  El apóstol Pablo también se refirió al único camino que puede llevarnos al Padre y dijo:

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”, Hechos 4:12.

No hay donde perderse, que ningún argumento o enseñanza te haga creer que hay muchas otras maneras o formas de llegar al Padre. La verdad es que,

“Hay un Dios y un solo Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús.” 1 Timoteo 2:5 (NTV)

Cristo es el único camino para llegar al Padre, porque Él pagó con su sangre el precio de nuestra redención, pagó por la libertad de nuestros pecados y la condenación eterna. De no ser por Él, nunca podríamos acercarnos a Dios porque el pecado crea una barrera entre Él y los seres humanos, ya que Dios es Santo y no tiene ninguna relación con el pecado. Pero el sacrificio de Jesús eliminó esa barrera y ahora tenemos acceso libre para poder hablar con Dios y recibir su ayuda.

¿Ya aceptaste a Jesús como tu único Señor y Salvador? ¿Tienes preguntas sobre la fe?

 

CVCLAVOZ
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REFLEXIÓN: Los desiertos de la vida

“Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde vivir. Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones.” Salmos 107:4-6 (RVR 1960).

¿Cuantas veces nos hemos encontrado en situaciones que se asemejan a un desierto? Son momentos donde no podemos hallar salida, la sequedad de nuestra vida se acrecienta con el tiempo y la aflicción de nuestra alma no parece terminar.

Es muy interesante recordar que el pueblo de Israel estuvo literalmente en un desierto, donde la angustia los estaba consumiendo, pero algo sobresaliente que ellos hicieron fue clamar a Dios y Él los libró de sus aflicciones. El Señor puede hacer lo mismo en tu vida, puede librarte de la angustia que hay en tu corazón. Clama su ayuda, Él está dispuesto a socorrerte.

Por Neyda Cruz
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ESTRENO MUNDIAL: Redimi2 ft. Almighty – Filipenses 1:6 (Video Oficial) Extended Version

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REFLEXIÓN: Prioridades

En el libro de Jonás encontramos el relato de las diversas situaciones que atravesó este profeta en su intento por desatender la instrucción que recibió de Dios, hasta el momento en que se sienta en las afueras de Nínive para ver lo que sucedería con la ciudad.

“Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera. 7 Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó. 8 Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida. 9 Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.” Jonás 4:6-9 (RVR1960).

En este texto podemos ver que el profeta se alegra grandemente por una planta que creció para cubrirlo del sol, y cuando esta se secó, su enojo fue tal que aseveró “hasta la muerte”.

Si bien, la planta le fue de ayuda, no duró mucho y provocó que el enojo previo del profeta creciera aún más, mostrando así que la planta tenía más valía ante sus ojos que los habitantes de Nínive. Este ejemplo nos lleva a reflexionar sobre lo que para nosotros es importante, ¿qué valoramos más, las cosas materiales y perecederas o aquello que muchas veces es inmaterial, pero por demás importante?

Si lo llevamos a nuestra vida diaria, ¿qué cosas vendrían a ser las que cobran mayor importancia, situaciones cotidianas que deben realizarse, y que efectivamente requieren tiempo, o aquellas que sabemos que son de provecho para nuestra vida espiritual?

A veces nos dejamos llevar por lo cotidiano y perecedero y olvidamos que lo importante radica en buscar primero el reino de Dios, lo que implica trabajar en tener una estrecha relación con Él y compartir con otras personas el mensaje de salvación.

Recordemos que somos el medio por el cual el Señor muestra Su amor a este mundo que está tan carente, no dejemos que nuestras preocupaciones o afanes diarios nos lleven a olvidar la responsabilidad que tenemos de dar a conocer el amor de Dios para la humanidad.

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Marcos 16:15 (RVR1960).

Consideremos que no es necesario salir de nuestro país, en la mayoría de los casos nuestros vecinos e incluso nuestra propia familia es a quien debemos alcanzar.

Por Cesia Serna
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