Reflexión: Las Parábolas de Jesús

Introducción

La Comunicación entre los seres humanos se ha caracterizado, desde siempre, por la búsqueda y utilización de imágenes que la hicieran más fácil y comprensible. Dado que el auditorio de Jesús estaba compuesto por un público al que solo parecían preocuparle los asuntos cotidianos como alimentarse, trabajar o vivir bien, seres sumergidos en la rutina diaria que se habían olvidado, casi por completo, de la promesa acerca de la venida del Mesías, individuos murmuradores y envidiosos que se consideraban muy religiosos aparentando respeto y veneración a Dios pero, en el fondo, solo pensaban en sí mismos y se mostraban crueles e injustos con sus hermanos más débiles, Jesús les lanzo sus parábolas con firmeza y contundencia retándoles a tomar una decisión: arrepentirse de su actitud convirtiéndose en ciudadanos del reino de Dios o rechazarlo y enfrentarse a la severidad del juicio divino, pero lo hizo con un método sabio y pedagógico.

¿Qué es una “parábola”?

A. “‘PARABOLE’ denota lit., poner al lado (relacionado con ‘PARABALLO’, arrojar o depositar al lado, comparar). Significa la puesta de una cosa al lado de otra con el propósito de comparar … Por lo general se usa de un relato algo largo sacado de la naturaleza o de circunstancias humanas, siendo su objeto la enseñanza de una lección espiritual”.
B. No es “fábula” (véase Jueces 9:14,15). Las fábulas quebrantan las reglas de la naturaleza, dando a los árboles y animales poderes humanos. Las fábulas no podrían servir el propósito de Jesús. Las fábulas enseñan lecciones prácticas que tienen que ver solamente con relaciones humanas. Las parábolas tratan de nuestras relaciones con Dios; tienen significado celestial y eterno.
C. No es “alegoría” (véase Gál. 4:21-26), porque cada detalle de una alegoría representa algo o alguien. Es verdad que a veces los elementos particulares de una parábola tienen significado (como en la parábola del sembrador), pero comúnmente cada parábola tiene una sola lección central.

Un error grande en el uso de las parábolas es el de buscar el significado de cada detalle de la parábola, aunque Jesús no lo haga

1-Jesús usa parábolas

Jesús había empleado muchas analogías gráficas, usando cosas tan comunes que eran conocidas por todos (la sal, el pan, las ovejas, etc.), y su significado era bastante claro en el contexto de Su enseñanza. Las parábolas requerían de más explicación, y en un momento dado de Su ministerio, Jesús comenzó a enseñar utilizando exclusivamente parábolas.

La pregunta es, ¿por qué Jesús dejaría que la mayoría de la gente se preguntara acerca del significado de Sus parábolas? El primer ejemplo de esto, está en Su relato de la parábola de la semilla y las diferentes clases de suelos donde cae. Antes de que Él interpretara esta parábola, se llevó a Sus discípulos lejos de la multitud. Ellos le preguntaron, “¿Por qué les hablas en parábolas? Y respondiendo Él, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:

“AL OIR OIREIS, Y NO ENTENDEREIS; Y VIENDO VEREIS, Y NO PERCIBIREIS; PORQUE EL CORAZON DE ESTE PUEBLO SE HA VUELTO INSENSIBLE Y CON DIFICULTAD OYEN CON SUS OIDOS; Y SUS OJOS HAN CERRADO, NO SEA QUE VEAN CON LOS OJOS, Y OIGAN CON LOS OIDOS, Y ENTIENDAN CON EL CORAZON, Y SE CONVIERTAN, Y YO LOS SANE.

Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen. Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo
oyeron.” (Mateo 13:10-17).

Más bien, tenían sus ojos, oídos y corazones cerrados.
1. Como Balaam, Números 22:19. Balac, rey de Moab, ofreció dinero a Balaam para que maldijera a Israel. Dios le dijo, “No vaya con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es” (v. 12), pero Balaam dice a los siervos de Balac, “reposéis aquí esta noche, para que sepa qué me vuelve a decir Jehová”.

2. 2 Tes. 2:10-12, “no recibieron el amor de la verdad”. Este texto nos debe asustar. Pablo dice, “Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira”; es decir, si nosotros no amamos la verdad sobre cualquier asunto, y si queremos creer algo que no es la verdad, estamos en gran peligro de creer una mentira y perder el alma.

3. Vieron los milagros, oyeron la enseñanza. Pero su corazón era perverso. Debido a esto los milagros no produjeron en ellos la fe (Jn. 20:30,31). No apreciaron la enseñanza, porque Jesús enfatizó no lo material sino lo espiritual. Jesús es la luz del mundo, pero éstos cerraron sus ojos para no verla.

En resumen Jesús tenía en mente aclarar los misterios del reino a los niños y ocultar estos mismos misterios de aquellos que considerándose maestros rechazaban la doctrina.

a) Aclarar los misterios del reino a los niños o humildes de corazón (Lucas 10:21) “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6). Los que anhelan la enseñanza serán plenamente saciados. (Prov. 1:5; Prov. 9:9)
b) Ocultar estos mismos misterios de los sabios e inteligentes (1Cor. 1:27-29) (1Cor, 2:6-8) Estos a diferencia de los niños no estaban dispuestos a renunciar a la tradición de los ancianos para poder entender los misterios del reino (1Cor. 3:18) ;

11- Los objetivos de las parábolas de Jesús:

a) Un objetivo didáctico
Jesús como maestro sabía cómo habría de alcanzar las ovejas perdidas de Israel. Por tanto se propuso enseñar mediante comparaciones. Al hablarles de las cosas terrenales, les mostraba las celestiales. El aprovechaba las cosas comunes de la vida diaria para enseñar verdades profundas.
b) Un objetivo teológico
Jesús es la fuente del conocimiento y la sabiduría, pero como hablarles a gentes comunes y corrientes? Para que entendieran fue comparando las cosas celestiales con las terrenales a fin de que estas aclararan aquellas. Así mediante este método formó la primera generación de teólogos: Los apóstoles.
Las parábolas como cualquier buena ilustración, naturalmente despertaría el interés y aumentaría la atención en la mente de las personas que no necesariamente estaban contra la verdad sino que simplemente carecían de la aptitud y no tenían aprecio por la doctrina expuesta en un lenguaje directo y dogmático. La parábola es siempre un relato que parte de un estado inicial y llega a un estado final, es un cambio entre el comienzo y el fin de la narración.

111- Su estructura
Es casi siempre la misma: se narra el hecho o la acción, después acontece el problema principal, el conflicto o la crisis y finalmente viene la solución. Acción-crisis-resolución. Otra particularidad que contienen: brevedad, claridad y credibilidad (nunca va contra la naturaleza de las cosas).

1V- Las parábolas en los evangelios.
Las parábolas de Jesús se encuentran solo en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas). Ni una sola se registra en el evangelio de Juan. Mateo y Lucas las relatan de manera diferente, mateo lo hace con toda brevedad refiriéndose a los hechos, Lucas en cambio tiende a dar a los personajes de la historia más vida y personalidad.

El punto de vista de Marcos sobre las parábolas es hacer comprender a sus lectores que hay dos tipos de enseñanzas: una para “los que estaban cerca de El con los doce” y la otra para “los que están fuera” Mc. 4:10-11. Para Marcos, las parábolas son como un intento de enfocar el secreto del reino de Dios, pero sin revelarlo por completo.

En cambio, Mateo sitúa el discurso en parábolas al final del ministerio galileo y suaviza bastante la visión de Marcos acerca de ellas. Mt. 13:13 Lucas, por su parte, es quien más parábolas contiene, ya que su principal interés es integrarla a la vida cotidiana y en la historia de Jesús. Su objetivo está en resaltar el efecto ejemplar de cada relato, para que la comunidad cristiana reflexione y llegue a asumir un estilo de vida Cristocéntrico. De ahí que enfatiza el amor, la misericordia. Todas poseen la moraleja final para que el lector pueda poner en práctica sus enseñanzas. Lc. 10:23-24 Al estudiar las parábolas debemos comprometernos a ser verdaderos discípulos, buscando la sabiduría y el conocimiento con corazones obedientes.

V. Temática de las parábolas
Una serie de parábolas que son adyacentes en uno o más evangelios tienen temas similares. La parábola de la levadura sigue la parábola del grano de mostaza en Mateo y Lucas y comparte el tema del Reino de los Cielos que crece de pequeños comienzos.
La parábola del tesoro escondido y la parábola de la perla forma una pareja que ilustra el gran valor del Reino de los Cielos y la necesidad de una acción en la consecución de la misma.
Las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida, y el hijo pródigo forman un trío en Lucas que tratan con la pérdida y la redención.
La parábola del siervo fiel y la parábola de las diez vírgenes en Mateo, adyacentes, involucran a la espera de un novio y tienen un tema escatológico: estar preparados para la hora del juicio. La parábola de la cizaña, la pará- bola del rico insensato, la parábola del árbol de higo y la parábola de la higuera estéril también tienen temas escatológicos
. Hay otras parábolas independientes, como la parábola del siervo inútil, que trata de perdón, la parábola del Buen Samaritano, que trata de amor práctico y la parábola del siervo vigilante, que se refiere a la persistencia en la oración.
VI. ¿Cómo interpretar las parábolas?
No es difícil hacerlo, Jesús interpretó algunas (Mateo 13:37-38). De modo que debemos considerar los siguientes pasos:
a) buscar la verdad o las verdades en la parábola: La pregunta se encuentra invariablemente al principio y final del texto (la parábola de la oveja y la dracma perdida (Lc. 15:4,8)
b) Atenerse a la esencia de la parábola O sea que tengamos en cuenta los trazos de la parábola y no simplemente su escenario. Ej. En la parábola del hijo pródigo debemos concentrarnos en : El Padre que representa al Dios amoroso, el hijo menor que representa al pecador espiritualmente perdido y al hijo mayor que recuerda al creyente inconforme con la misericordia divina con relación al hijo que vuelve a disfrutar de los favores inmerecidos del Padre celestial.

Por consiguiente no debemos ocuparnos de los cerdos, de la algarroba, etc.

c) Las parábolas sirven para ilustrar doctrina no para establecerlas.
Ej. la parábola del rico y Lázaro no podemos hacer doctrina del cielo o infierno pero si ilustrar la verdad de que hay oportunidad mientras estemos en la tierra no después de la muerte y que también existen ambos lugares.

Parábolas en el Nuevo Testamento
– Amigo inoportuno Lc 11.5–8.
– Árbol y sus frutos Mt 7.16–20; Lc 6.43–45.
– Bodas o luto Mt 9.15
– Buen pastor Jn 10.1–16.
– Buen samaritano Lc 10.29–37.
– Casa sobre arena o sobre roca Mt 7.24–29; Lc 6.47–49.
– Cizaña en el trigo Mt 23.24–30.
– Constructor de una torre Lc 14.28–30.
– Crecimiento de la semilla Mc 4.26–29.
– Diez vírgenes Mt 25.1–13.
– Dos deudores Lc 7.41–43.
– Dos hijos Mt 21.28–32.
– Fariseo y publicano Lc 18.9–14.
– Gran cena Lc 14.15–24.
– Higuera Mt 24.32–33; Mc 13.28–29; Lc 21.29–31.
– Higuera sin fruto Lc 13.6–9.
– Hijo pródigo Lc 15.11–32.
– Hijo que pide al padre Mt 7.9–11; Lc 11.11–13.
– Labradores malvados Mt 21.33–46; Mc 12.1–12; Lc 20.9–19.
– Lámpara en lugar oculto Mt 5.15; Mc 4.21; Lc 8.16.
– Levadura Mt 13.33.
– Mayordomo astuto Lc 16.1–9.
– Mujer que encuentra su moneda Lc 15.8–10.
– Niños que juegan Mt 11.16–19; Lc 7.31–35.
– Nuevo y viejo Mt 13.52.
– Obreros de la viña Mt 20.1–16.
– Pastor que encuentra su oveja Lc 15.1–7.
– Padre de familia y el ladrón Mt 24.42–44.
– Perla preciosa Mt 13.45–46.
– Puerta ancha y angosta Mt 7.13–14; Lc 13.23–30.
– Red Mt 13.47–50.
– Remiendo de paño nuevo Mt 9.16.
– Rey que va a la guerra Lc 14.31–32.
– Rico necio Lc 12.16–21.
– Rico y Lázaro Lc 16.19–31.
– Sembrador Mt 13.3–9, 18–23; Mc 4.2–9, 13–20; Lc 8.5–8, 11–15.
– Semilla de mostaza Mt 13.31–32; Mc 4.30–32; Lc 13.18–19.
– Siervo fiel y siervo malo Mt 24.45–51; Lc 12.41–48.
– Siervo y su deber Lc 17.7–10.
– Siervo malvado Mt 18.23–35.
– Siervos que velan Mc 13.33–37; Lc 12.35–38.
– Talentos Mt 25.14–30; Lc 19.11–27.
– Tesoro escondido Mt 13.44.
– Vid y pámpano Jn 15.1–6.
– Vino nuevo en odres nuevos Mt 9.17; Mc 2.22; Lc 5.37–38.
– Viuda y juez Lc 18.1–8.

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