REFLEXIÓN – FORTALECIENDO -> Nuestra Mente

Hoy vamos a hablar de la mente, porque justamente hacia ella son dirigidos los dardos del enemigo. Los pensamientos son el blanco que el diablo utiliza para iniciar la tentación. Es por eso que muchas veces uno se pregunta ¿por qué de repente se cruza un pensamiento que genera temor y desánimo o inclusive algo mucho peor?

El objetivo de estos dardos es alejar nuestra mente del Señor y llevarnos a caer en la ansiedad, en el temor, la preocupación, la angustia o cualquier otra tentación para pecar. Tenemos que aprender a resistir estos pensamientos declarando que tenemos la mente de Cristo!

Muchas veces puedes estar en medio de un culto hermoso y en la mejor parte, vienen pensamientos que te distraen para que no puedas recibir aquello que Dios tiene preparado para ti. Debemos aprender a cambiar nuestras preocupaciones por confianza en Dios.

La preocupación

En cuanto a la preocupación, este término se refiere, según el diccionario, a la intranquilidad, la inquietud, el temor, el afán, la neurosis, y sentimientos similares.

Aunque todos tengamos una cuota de preocupación, quien no decida ponerle límite, llega al desenfreno. Si le damos lugar, todo puede generar ansiedad y preocupación, y todo puede conducir angustia. Bíblicamente, los hombres de Dios también se preocupaban y al mismo tiempo, eran verdaderamente tremendos siervos del Señor.

Podemos ver algunos ejemplos de gente consagrada que cambió la fe en Dios, por la preocupación; como por ejemplo, Elías, que había orado (1 Reyes 18) viendo como Dios hacía caer fuego del cielo sobre el altar respondiendo a su pedido y luego, en el capítulo siguiente leemos que Jezabel, la esposa del rey Acab, al enviarle un mensaje diciéndole que lo iba a matar, lo preocupó tanto al profeta que lo derrumbó por completo. Este gran hombre que se había enfrentado a todo un pueblo, a todo un sistema idólatra, el mismo que había podido ver a través de la fe puesta en Dios, caer fuego del cielo, a los pocos días estaba escondido en una cueva esperando la muerte. Luego de la victoria y a causa del mensaje de la reina, terminó huyendo.

Por otro lado, Jezabel, que no tenia la fuerza espiritual para ir contra Elías, le envió un mensaje a su mente y a su alma diciendo simplemente: “Te voy a destruir”. Y lamentablemente, él le creyó más a ese espíritu de temor y de intimidación que a todo lo que había vivido de parte de Dios.

¿Será que Dios está conmigo?

Elías optó por el peor camino, huyó del problema en lugar de enfrentarlo y tuvo mucho miedo, entró en depresión y eligió aislarse sintiéndose una víctima.

La persona deprimida se esconde, se aísla, no quiere hablar con nadie, es por esto que Elías huyó al desierto.

Para los judíos el desierto tiene un significado muy fuerte, en los tiempos bíblicos era el lugar donde no había vida, no había agua y estaban las fieras salvajes. Cuando Jesús fue llevado al desierto para ser tentado, se encontró con las fieras del campo (Mr. 1:13). Ese lugar era donde nadie quería vivir, es más, el judío creía que en el desierto habitaban los malos espíritus. Fue por eso que entendemos que Elías estaba tan desanimado que se fue al peor lugar. Inclusive puede ocurrirnos que invitemos a alguien a la iglesia y que nos diga que no puede venir porque tiene demasiados problemas, cuando justamente es al revés! El enemigo te dice que si estás preocupado, deprimido, triste, es mejor que te quedes en un ámbito donde todas esas cosas se alimenten cada vez más, mientras que Dios quiere romper con ese pensamiento y sobre todo, con ese estilo de vida de derrota.

Las preocupaciones vienen, las deudas, las adversidades, los temores, las amenazas y la intimidación, cuando nos quedamos solos viene el temor juntamente con la pregunta: ¿Será que Dios está conmigo?

¡Dios está contigo!

No caigas en depresión ni le des lugar a los pensamientos de preocupación! Dale, en cambio, lugar a la Palabra de Dios y confiésala.

Dios fue a buscar a Elías al desierto y le preguntó: “¿Qué haces en el desierto?”. Él le contestó que lo habían amenazado con matarlo. Entonces Dios le preguntó: “¿Cuántos te han amenazado?” a lo que le respondió: “Una mujer, Y eso me llevó a meditar que en realidad estoy solo”. Pero el Señor le dijo: “Todo lo que te dijo el diablo es mentira, hay miles que están firmes como vos. ¿Por qué te deprimiste?”

Esto es una gran verdad, muchas veces estamos en cultos, estamos en victoria, levantamos nuestras manos pero en lo más profundo de nuestro corazón, sentimos una tremenda tristeza. Dios hoy te dice lo mismo que le dijo a Elías: ¿Qué estás haciendo en esa cueva, en esa desesperación, en ese desierto? ¿Qué estás haciendo considerando que nadie te quiere, que nadie te ama, que nunca vas a progresar? Yo tengo cielos abiertos para tu vida!”.

Si Dios te escogió, te libró, te llamó y te puso nombre es porque vas a ver su Gloria.

¡Más son los que están contigo!

Otro ejemplo lo vemos con el discípulo de Elías, Eliseo quien tenía un siervo llamado Giezi a quien también le sobrevinieron problemas. Como vemos en 2 Reyes 6:8-16, Eliseo, tenía tanta revelación que sabía de parte de Dios todas las estrategias enemigas de los sirios en contra de su pueblo. A puertas cerradas, ellos preparaban diferentes planes para derrotar al ejército de Israel, pero el Señor se lo revelaba a Eliseo, quien luego le advertía al rey de la amenaza y siempre obtenían así la victoria. Entonces cuando los sirios intentaban el ataque, los israelitas ya los estaban esperando totalmente preparados.

Esto provocó que el rey de Siria pensara que tenían entre ellos un espía que estaba filtrando información, sin embargo uno de sus sirvientes le confirmó que Eliseo recibía las estrategias de parte de Dios. Sin dudarlo, el rey entonces, envió a todo el ejército para matarlo. Fue así como Giezi, el siervo del profeta, un buen día abre la puerta de la casa y se encuentra con todo el ejército enemigo más preparado de la época listo para matarlos. ¿Qué fue lo que hizo? Cerró la puerta y exclamó a viva voz: aaaaayyyyyyyyyy!!!!! Señor míooooooo!!!! ¿¿¿Qué haremos???

Eliseo ni se inmutó. Le contestó: “No tengas miedo porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”. Pero, al ver la incredulidad de Giezi, Eliseo oró a Dios para que pudieran ser sus ojos abiertos y ver así lo que él mismo ya veía por fe.

La depresión y el temor intentan impedir que Dios se manifieste en nuestra vida. La pregunta es: ¿Vas a caer en depresión o vas a decir que más son los que están contigo?

Veamos una comparación de los resultados de la preocupación versus la fe en la Palabra de Dios:

1- La preocupación no aporta solución mientras que la Palabra siempre te levanta.

2- Meditar más y más en la preocupación nos derrota y nos acerca al abismo de la depresión mientras que meditar más y más en la Palabra de Dios nos trae como consecuencia obediencia, prosperidad y victoria.

3- La preocupación ha traído muerte a miles a través de la depresión mientras que la Palabra de Dios es vida, es sanidad para el espíritu, alma y cuerpo.

4- La preocupación nunca aporta contentamiento mientras que la Palabra del Señor nos llama al gozo. Como dice la Biblia: “Oí tus palabras y las comí y me fue por gozo.”

5- La preocupación hace que caigamos en las mentiras de Satanás mientras que la Palabra de Dios produce fe y nos ayuda a creerle más.

6- La preocupación nos abate, llevándonos a vivir solitariamente, conduciéndonos hacia la desesperación mientras que la Palabra de Dios es viva y nos libera de nuestras opresiones y cautiverios.

7- La preocupación nos confunde la mente, nos ensucia el corazón impidiendo ver hacia delante con claridad mientras que la Palabra ilumina nuestro camino.

8- La preocupación produce stress, uno de los factores de riesgo que puede llegar a dar lugar a un infarto y acabar con la vida mientras que la Palabra de Dios es vida.

9- La preocupación nos concentra en ver los problemas mientras que la Palabra nos concentra en ver la solución.

10- La preocupación hace que magnifiquemos el obrar del diablo mientras que la Palabra hace que magnifiquemos el obrar de Dios en nuestra vida.

11- La preocupación nos vuelve introvertidos mientras que la Palabra nos vuelve extrovertidos, haciéndonos ver la necesidad de los demás.

12- La preocupación es un callejón sin salida mientras que la Palabra de Dios nos abre puertas donde no las hay.

13- La preocupación es un estorbo para trabajar mientras que la Palabra nos hace fuertes y efectivos.

14- La preocupación es algo temporal mientras que la Palabra de Dios permanece para siempre.

15- La preocupación trae debilidad y falta de destreza mientras que la Palabra de Dios nos autoridad y poder en cada situación.

16- La preocupación está llena de desesperación mientras que la Palabra está llena de esperanza.

Entonces hoy Dios te pregunta: ¿Quieres vivir dándole lugar a las mentiras del diablo, a la preocupación y al pecado? ¿O eliges darle lugar al Espíritu Santo?

La decisión es solo tuya. Cuando sientas algún pensamiento que no te produce paz y esperanza, recházalo porque no viene de parte de Dios! No le creas más mentiras, sino confiesa las promesas de Dios! Si cuidas tu mente y la fortaleces con la Palabra de Dios, te espera una vida llena de esperanza y alegría!! –

Mensaje del Pastor Claudio Freidzon

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