Reflexión: Dominio Propio

Santiago 3:1–18

Introducción
¿Qué efectos tendrán nuestras palabras en aquellos que nos escuchan? ¿Hablamos la verdad en amor? ¿Controlamos nuestra ira, y especialmente nuestra lengua? David sabía que él solo no podía contener su lengua. Por consiguiente, oró con fervor pidiendo que Dios lo ayudara: Sal. 141:3.

1- Disciplina en el hablar 3:1–2
Para Santiago este tema es sumamente importante. Más que cualquier otro escrito de las Escrituras, Santiago advierte claramente en contra de los peligros de una lengua incontrolable. . A primera vista parece que Santiago introduce un tema. (Maestros, v. 1) que tiene poco en común con el versículo siguiente (v. 2). Sin embargo, si nos fijamos detenidamente, nos daremos cuenta de que aquellos que enseñan lo hacen verbalmente, y que sus fallas frecuentemente tienen que ver con las palabras que dicen. Enseñar y usar la lengua van juntos. Ya en el primer capítulo de esta epístola Santiago introduce el tema del uso de la lengua. 1:19. 1:26 En la mayor parte del capítulo 3 él habla de domar la lengua 3:1–12. Y en los capítulos siguientes les dice a sus lectores que eviten calumniarse unos a otros 4:11–12 y que hablen la verdad 5:12. Hablar no cuesta nada, decimos. Pero nos expresamos por medio de palabras que reflejan nuestros pensamientos, intenciones y personalidades.
Las palabras que decimos influyen sobre aquellos que nos escuchan, y con estas palabras enseñamos a otros. Por consiguiente, los que enseñamos debemos saber qué decir (Mt. 12:36). “No muchos de vosotros deben presumir de hacerse maestros, hermanos míos”, aconseja Santiago a sus lectores. La traducción que usamos da una versión algo interpretativa para evitar dar la impresión de que Santiago está desalentando a sus lectores que quieran ser maestros pero…. NO, en el Nuevo Testamento alienta a los creyentes a ser maestros de las buenas nuevas Mt. 28:19–20, Hebreos5:12
Lo que Santiago quería era integridad y madurez de los maestros de la iglesia, de modo que sus dichos y sus hechos fueran consecuentes. Por otra parte el problema planteado referente a los maestros no era solo la falsa doctrina, sino la arrogancia (pretender ser mejores) y la falta de coherencia entre lo que decían y lo que hacían. Este era el problema de los maestros del fariseísmo -Mateo 23:3, Tito 1:16.
De allí que enseñar es una gran responsabilidad con consecuencias permanentes, ya que el día del juicio Dios pronunciará el veredicto -Ro. 14:10– 12.
“Todos tropezamos de muchas maneras”( Vers 2)
Santiago, como pastor cuidadoso que es habla benévolamente. Él se exalta por su posición de maestro. Se identifica con sus lectores cuando escribe: “Todos tropezamos de muchas maneras”( Vers 2). Es decir, todos cometemos errores, nos equivocamos y fallamos. En cierto sentido, somos como el niño de un año que repetidamente tropieza, cae, se levanta y sigue caminando. Pero nuestro tropiezo, aunque no es inmediatamente fatal, es serio. Todos nosotros caemos en pecado y no podemos escapar de su poder. El pecado nos roba nuestra madurez, y el pecado que con más frecuencia cometemos es el de hablar descuidadamente, “Si alguno nunca falla en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz de refrenar su cuerpo”. ¿Quiere decir Santiago que el hombre puede llegar a la perfección controlando su lengua? Si eso fuera cierto, el sordomudo lograría tal perfección. No, en la primera parte de la epístola Santiago indica qué quiere decir cuando habla de “un hombre perfecto”. El escribe que la prueba de la fe lleva a la perseverancia. “La perseverancia debe consumar su obra para que seáis maduros y completos, sin que os falte nada” (1:4).
Entonces, el hombre perfecto no es el hombre sin pecado sino aquél que ha alcanzado la madurez espiritual, que habla la verdad en amor, que está lleno de sabiduría y comprensión, y que es capaz de refrenar su cuerpo

11- Tres ilustraciones: Un brioso caballo, una gran nave y una chispa de fuego. 3:3–8
Nadie diga que las palabras son insignificantes. . Una palabra puede alterar el curso de la historia humana. Por ejemplo, Jesús dijo consumado es y esto puso el punto final a la obra expiatoria que cambiaría el rumbo de la eternidad del hombre.
Santiago compara la lengua del hombre con los frenos en la boca de los caballos, con un pequeño timón de barco y con una pequeña chispa que devasta un gran bosque..
a)“Frenos en la boca de los caballos”. La relación entre este versículo y el que lo precede es obvia. El hombre perfecto, que nunca falla al hablar, es “capaz de refrenar todo su cuerpo” (3:2; véase también 1:26). Las ilustraciones tomadas de la vida real revelan que Santiago es una persona que vivía en estrecho contacto con la naturaleza. El punto de la comparación, sin embargo, es que un freno relativamente pequeño controla a un animal grande. Entonces, si el hombre controla poderosos caballos con pequeños frenos: “He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos”. Los puntos de comparación son la boca y el cuerpo/ (Salmos 39:1
b) “Un timón muy pequeño “O tomad las naves como ejemplo”, escribe Santiago. Estas grandes naves de vela, impulsadas por fuerte vientos, son gobernadas por timones muy pequeños timones. ¿Quién determina la dirección de estas naves? El hombre controla su dirección utilizando la fuerza del viento a su favor y cambiando la posición del timón del barco. Dicho timón es una parte muy pequeña del barco, y sin embargo es el instrumento por el cual el piloto marca el curso que tiene en mente. Nótese que no es el fuerte viento sino el piloto quien determina la dirección del barco. El contraste se marca entre la pequeñez del timón y el inmenso tamaño de la nave. Entonces, si el hombre es capaz de dirigir el curso de naves oceánicas con un timón, ciertamente debería ser capaz de controlar su propia lengua. (Prov.13:3 18:21)

c)“ La pequeña chispa y el gran bosque “Así también la lengua es una parte pequeña del cuerpo pero se gloría de grandes cosas”. La comparación no debe tomase estrictamente, ya que la pequeñez de la lengua se compara con “el gloriarse de grandes cosas” y no con el tamaño del cuerpo. El freno, el timón y la lengua tienen la misma característica: son pequeños y sin embargo logran grandes cosas. La lengua puede gloriarse de grandes cosas
“Considerad cuán grande bosque es incendiado por una pequeña chispa”. Una chispa basta para incendiar todo un bosque: imponentes robles, majestuosos cedros y altos pinos queden reducidos a desagradables tocones de madera ennegrecida. Y por lo general esa única chispa puede ser atribuida al descuido y a la negligencia humana. Cuando calculamos el daño anual hecho a nuestros bosques por fuegos devastadores, el monto llega hasta los millones, sin mencionar el indecible sufrimiento y la muerte infligidos a la fauna de las zonas asoladas. Sin embargo, la referencia a la chispa y al bosque son sólo una ilustración. Por lo tanto, Santiago escribe: . La lengua también es un fuego, un mundo de iniquidad entre las partes del cuerpo. Corrompe toda la persona, inflama todo el curso de su vida es y ella misma encendida por el infierno.

111- Un mundo de maldad (6-9)
a) La lengua es un fuego. Santiago escribe: “La lengua también es un fuego, un mundo de iniquidad entre las partes del cuerpo”. Santiago compara la lengua con el fuego que, por implicación, está fuera de control y destruye todo lo que hay combustible en su camino (; Pr. 16:27). El clarifica esta comparación haciendo la observación de que la lengua es un mundo de maldad, Quizá Santiago tenga la intención de continuar el contraste entre lo pequeño y lo grande: la referencia a una pequeña chispa y a un gran bosque viene seguida por otra; La lengua y a un mundo de maldad
La lengua, por lo tanto, se identifica con—y en cierto sentido es el vehículo de—un mundo completo de maldad que reside entre los miembros del cuerpo del hombre. Dice mentiras, calumnia el nombre de alguien, enciende el odio, crea discordia, incita a la lujuria y, en suma, da pie a numerosos pecados.” Hay pocos pecados que la gente comete en los cuales la lengua no está involucrada”. A causa de esta inclinación al mal, la lengua corrompe todo el ser del hombre.
b) La lengua corrompe. Si la frase” un mundo de maldad” es la, primera descripción de la lengua, la cláusula” corrompe a toda persona” es la segunda. La palabra corrompe en realidad significa “contamina” pero debe tomarse simbólicamente. Una mala lengua empaña la propia personalidad.” (Mr. 7:20–23) (Prov.17:18)
. Santiago dice: “La lengua… inflama todo el curso de la vida [de una persona]” Mateo 12:37 Prov.13:13 18:21)
c). La lengua es encendida. Lo que se quiere dar a entender en este versículo es que Satanás mismo es el que enciende la lengua. Toda especia de animales, pájaros, reptiles y criaturas del mar es domada y ha sido domada por el hombre; en cambio ningún hombre puede domar la lengua. Ella es un mar turbulento, lleno de veneno mortal. Santiago llega al fin de lo que tenía que decir acerca de dominio de la lengua.
Con los ejemplos del freno del caballo y del timón de la nave ha demostrado la habilidad y capacidad del hombre (vv. 3–4). Ahora describe al hombre como gobernante en la creación de Dios, ya que al hombre se le dio poder para gobernar todas las criaturas que caminan, vuelan, reptan y nadan (Gn. 1:26, 28: Sal. 8:6–8). “Toda clase de animales”
. Sin embargo, Santiago las menciona por pares: Toda clase de animales y pájaros reptiles y criaturas del mar El hombre ha podido dominar a todas estas criaturas porque Dios le ha dado el poder de gobernar su gran creación. Sin embargo el hombre es incapaz de controlar su propia lengua. Cuando el hombre cayó en pecado, perdió la habilidad de gobernarse a sí mismo. Perdió el control de sí mismo y es ahora gobernado por su lengua. El hombre puede domar animales feroces y poderosos, sin embargo, no puede domar su propia lengua. Santiago no hace excepción alguna: “Ningún hombre puede domar la lengua”
¿Qué es la lengua del hombre? “Es un mal turbulento lleno de veneno mortal”. La descripción es la de una serpiente venenosa cuya lengua nunca descansa y cuyos colmillos están llenos de veneno letal. La lengua del hombre es inestable, desdeñosa, inquieta. Además, está llena de veneno mortal. (Rom 3:13) De todos los escritores bíblicos, Santiago es el que identifica la naturaleza de la lengua del hombre del modo más descriptivo y preciso).
1V- No puede haber contrastes (9-12)… “¿Pueden acaso el agua dulce y el agua salada brotar de la misma fuente?”. Es imposible esperar agua potable y agua no potable de la misma fuente. En segundo lugar, Santiago se dirige a sus lectores con dos ejemplos que le son conocidos. Por lo general cada judío tenía su propia higuera y su propia viña; los olivos eran cosa común. “¿Puede una higuera dar aceitunas, o un viñedo dar higos?”. Los lectores saben que cada especie de árbol frutal produce su propio fruto. Las higueras producen higos, los olivos, aceitunas y las viñas, uvas. Este ejemplo nos hace recordar la pregunta que hizo Jesús en el Sermón del Monte: “Se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?” (Mt. 7:16). Hacer la pregunta es ya contestarla.

Conclusión. Santiago responde repitiendo algunas de las palabras de su primera pregunta. “Tampoco puede un manantial salado dar agua dulce”. Entonces, si la naturaleza es incapaz de ir en contra de sus funciones creadas, ¿no debe la lengua del hombre alabar el nombre de aquel que es creador y redentor del hombre?

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