REFLEXIÓN: ¿Cómo Es El Cielo?

Al igual que sucede con el infierno, la cultura popular ha retratado al cielo de diferentes formas a lo largo de la historia (Lea 5 mitos que crees sobre el infierno). Sin embargo, nadie puede dar una descripción exacta de cómo luce el cielo. En lugar de preocuparnos por este hecho, debemos alegrarnos porque gracias al sacrificio de Jesús, todos los que le aceptan tienen acceso a ir a ese lugar después de la muerte (Juan 6:47; 11:25). Puede que no sepamos con lujo de detalle la apariencia del cielo, pero sí podemos estar seguros de lo siguiente:

Todo será nuevo.

Juan tuvo la oportunidad de ver el cielo sin haber muerto. En el libro de Apocalipsis relató lo que vio, y en una de sus narraciones cuenta que el cielo es un lugar nuevo (Apocalipsis 21). Juan no especifica si ese “cielo nuevo y tierra nueva” tienen algo de parecido con el planeta en que vivimos ahora, pero sí es seguro que es un lugar especialmente creado por Dios. En otra parte de la Biblia, cuando Dios le habla al profeta Isaías, le dice: ¡Miren! Estoy creando cielos nuevos y una tierra nueva, y nadie volverá siquiera a pensar en los anteriores. Alégrense; regocíjense para siempre en mi creación. ¡Y miren! Yo crearé una Jerusalén que será un lugar de felicidad y su pueblo será fuente de alegría” (Isaías 65:17-18, NTV). Si nos fijamos, en la primera parte dice que nadie volverá siquiera a pensar en los anteriores”, lo cual nos lleva a pensar que la belleza y magnificencia del cielo será tan impresionante que no extrañaremos nada de la realidad en la cual vivimos.

Jesús está preparando un lugar especial.

En Juan 14:2-4 (DHH), Jesús dijo: “En la casa de mi Padre hay muchos lugares donde vivir; si no fuera así, yo no les hubiera dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de irme y de prepararles un lugar, vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar en donde yo voy a estar. Ustedes saben el camino que lleva a donde yo voy.” En base a este pasaje, muchos teólogos sugieren que Jesús está preparando una especie de residencia para todos aquellos quienes vayamos al cielo. No se puede especular más allá de esto; no obstante, este dato nos ofrece esperanza al saber que Dios se preocupa tanto por sus hijos que no solo le importa nuestro bienestar, sino que quiere que estemos con Él por la eternidad.

No habrá más dolor.

Jesús mismo dijo que en este mundo tendríamos que pasar por aflicciones (Juan 16:33), pero en el cielo no sucederá esto. Apocalipsis 21:4 (RVR1995), dice: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron.” En el cielo no habrá lugar para nuestra tristeza, sino que estaremos rodeados de la paz y gozo que solo Dios puede dar. El deseo de Dios es que todas las personas, sin excepción, pasemos la eternidad con Él; y ése es un regalo que está a la disposición de cualquiera que quiera aceptarlo (Juan 3:16-21).

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No habrá más noche.

Una de las mejores cosas del cielo es que podremos estar cara a cara con Dios. Allí no existirá la noche porque Él iluminará todo el lugar. Apocalipsis 22:5 (TLA) dice “Allí nunca será de noche, y nunca nadie necesitará la luz de una lámpara ni la luz del sol, porque Dios el Señor será su luz, y ellos reinarán para siempre.” ¿No es eso maravilloso?

 

 

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