REFLEXIÓN: Colgando en tus manos

Hay una famosa canción llamada “Colgando en tus manos” del canta autor Carlos Baute, y sé que muchos abrieron este artículo pensando en esa canción. Bueno lamento decepcionarles pero no hablaremos de esa canción hoy (: P) pero si de algo que está colgando en unas manos por ahí.

Saben, conozco muchas personas con anhelo ferviente de tener una relación real con el Señor, y muchos de ellos se deprimen o se sienten mal debido a que ven a su alrededor como otras personas lo logran y ellos no. Son muchos los factores que nos hacen sentirnos apartados de Dios, entre ellos está obviamente el pecado, pero también un corazón que ha sido herido y maltratado por los demás, la baja autoestima, los fracasos constantes, la imposibilidad de tener buenas relaciones con las personas que nos rodean nos hace pensar que si no podemos ser amigos de verdad de alguien que vemos, pues mucho menos de alguien que no vemos. Todos estos factores nos hacen sentir INCAPACES de tener una relación verdadera con Dios.

Y de hecho el Apóstol Pablo nos confirma en el capítulo 5 verso de 6 de Romanos que nosotros somos totalmente incapaces de tener una relación con Dios, y es algo que como seres humanos debemos de aceptar. La ley de Moisés fue creada para mostrarnos a nosotros que es imposible por nuestras propias fuerzas agradar a Dios en todo, ¿Y cómo podemos tener una relación con alguien a quien no agradamos? Cada una de las reglas, estatutos y leyes fueron puestas ahí para demostrarnos que podemos quizá cumplir con unas de ellas pero se nos hace imposible cumplir con otras haciendo que siempre estemos cojos de una pata. ¿Cuál era entonces el propósito de dar tantas leyes si Dios sabía que no la íbamos a poder cumplir? Precisamente hacernos entender que “Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores” (Rom. 5:6 NTV).

“Si hay o habrá una buena relación entre Dios y tú es porque está relación está colgando en sus manos”

Hay algo que debes de tener muy claro dentro de ti y es que Si hay o habrá una buena relación entre Dios y tú es porque está relación está colgando en sus manos. Él es el responsable directo de que hoy te puedas llamar hijo de Dios, no existe forma humana en que tú por tus propias fuerzas puedas decir “Yo agrado a Dios” pero te tengo una noticia, a Dios le AGRADA  la idea de tenerte cerca.

Si eres de los que vive luchando con mil cosas que le impiden estar totalmente dedicado al Señor, déjame decirte que esto sucede porque no eres capaz por ti mismo de vencer todas estas barreras, pero lo mejor de todo es que Dios, nuestro Padre, lo sabe y decidió hacerte su amigo porque a Él le place.

 Y una vez siendo amigos de Dios por medio del sacrificio de Cristo, podemos estar seguros que ni la vida ni la muerte, ni el paso ni el porvenir, ni los ángeles ni principados, ni nada en los cielos ni nada en la tierra o debajo de ella y es más aún ninguna cosa que creada podrá jamás separarte del amor de Dios hacia ti el cual es en Cristo Jesús (Rom. 8:38-39). Así que si alguna vez te sentiste incapaz de acercarte a Dios, descuida, confía y acércate porque la relación entre tú y Él está colgando en sus manos.

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