REFLEXIÓN: Brindando ayuda

Es común ver por las calles de la ciudad a personas, que empujados por la necesidad, piden dinero a los transeúntes; este tipo de situaciones nos llevan a creer que sólo podemos recibir o brindar ayuda de forma económica, y al parecer es lo que más se espera.

Si bien no se puede negar que es de ayuda, el dinero no puede cubrir todas las necesidades; por ejemplo, brindar tiempo a un amigo o familiar que necesita que alguien lo escuche o le dé un consejo, o relevar por algunas horas a quien tiene un ser querido enfermo. Ciertamente, no hay monto de dinero que reemplace esto.

Cada uno puede dar a otra persona según sus posibilidades, sea un hombro en el cual apoyarse o alimentos, tiempo, etc. Las opciones son muchas, no obstante el Señor puede guiarnos a brindar la mejor forma de ayuda a quienes lo requieren.

“Hay quien todo el día codicia; Pero el justo da, y no detiene su mano.” Proverbios 21:26 (RVR1960).

En adelante cuando te pidan ayuda, no pienses solamente en el aspecto económico, lo importante es saber dar de manera oportuna y con sinceridad.

Por Cesia Serna

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