Grupo Nelson presenta «Winston Churchill su liderazgo»

Grupo Nelson presenta «Winston Churchill su liderazgo» un libro del español Mario Escobar, quien aseguró que Churchill enseñó con su liderazgo que «nunca debemos tirar la toalla, que el triunfo siempre llega para el que persevera, que la sinceridad y la honradez puede llevarnos más lejos que la mentira y la hipocresía».

Si se analiza superficialmente la vida de Winston, el lector podría pensar que el nieto de George Spencer-Churchill, duque de Marlborough, el hijo de Lord Randolph Churchill, varias veces ministro y presidente de la Cámara de los Comunes, fue una vida fácil y llena de comodidades. Nada más lejos de la realidad.

Los padres de Churchill no eran muy religiosos y su moral dejaba mucho que desear. Ambos cónyuges habían sido infieles el uno al otro en varias ocasiones. La educación del joven Winston no fue sencilla. Después de vivir los primeros años como un niño mimado, sin muchas obligaciones, la llegada de una institutriz a la casa, y la obligación de aprender a leer y escribir en unos meses lo traumatizaron. Su niñera le había enseñado algunos rudimentos, pero tuvo que aprender rápidamente a leer, para ingresar en uno de los colegios privados en los que se criaba la élite del país.

El autor de esta maravillosa obra, resume algunos conceptos vertidos en su libro, en breve palabras. «La primera condición para la formación del carácter de líder son las dificultades y cómo se enfrenta a ellas. En el caso de Churchill logró superar muchos de esos obstáculos como: su tartamudeo, sus traumas personales y su falta de adaptación a los modelos autoritarios. La segunda condición es tener una opinión propia de las cosas aunque esta entre en conflicto con la de la mayoría. La tercera condición es el amor al conocimiento. Churchill nunca aborreció el aprendizaje, pero sí que nadie se molestara en enseñarle las utilidades de las materias que tenía que estudiar. La cuarta de las condiciones que formaron el carácter de líder de este niño solitario fue la fidelidad a sus convicciones, sobre todo a las adquiridas a través de la señora Everest (su niñera). Por último, la quinta condición fue el tener un modelo a seguir y una vocación. El modelo era su padre que, a pesar de ser distante, constituía para Churchill un ejemplo del hombre en el que quería convertirse. La vocación fue la carrera militar».

Churchill comenzó a darse cuenta que tenía grandes lagunas de conocimiento. A pesar de haber leído un poco y haberse esmerado en mejorar su vocabulario, estaba muy lejos de ser una persona bien formada. Su desafío comenzó con una frase que un amigo le comentó: «El Evangelio de Cristo fue la última palabra en ética». Pero el joven oficial se preguntaba: «¿Qué es realmente la ética?…»

Este indudable líder mundial había descubierto que la oración y la meditación eran una fuente de paz que su razón no llegaba a producir. Buscaba una fe personal, por encima de los convencionalismos de su clase y su época. Posiblemente el ejemplo de su niñera, la señora Everest, había calado más hondo en él de lo que creía.

Al final llegó al equilibrio. «Me parecía muy positivo dejar que la mente explorara al máximo las vías del pensamiento y de la lógica, pero también me lo parecía orar en busca de ayuda y auxilio y ser agradecido cuando te escuchaban. Me cuesta creer que el Creador Supremo, que nos dotó de mente y alma, se ofendiera si ambas no fueran de la mano. Después de todo Él debería haber previsto esto desde un principio y por supuesto lo entendería» aseguró.

El libro es apasionante, Escobar logra mostrar los logros y sacrificios de un líder mundial a quien le costó mucho trabajo llegar a ser de influencia a la sociedad en la que fue partícipe y actor de la historia mundial.

Acerca del libro:
Winston Churchill Su liderazgo
Autor: Mario Escobar
9781602556492
Tapa dura con cubierta

Fuente: Noti-prensa.com

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