Al pianista puertorriqueño Samy Galí, no le hace falta tocarle al mundo secular

Con una carrera musical impecable y luego de ser reconocido mundialmente por su excelente talento en el piano y perfecta preparación profesional; Samy Galí decidió retirarse del ambiente secular para enfocarse más de lleno a su carrera como solista, componiendo, produciendo y grabando música dedicada exclusivamente a Dios.

El pianista puertorriqueño que desde su infancia se ha destacado por su pasión y destreza en el piano, y que se graduó con honores en el prestigioso Berklee College of Music, ha trabajado en su trayectoria con grandes personalidades de la música, como Tito Nieves, Tony Vega, Rey Ruiz, Andy Montañez, Ismael Miranda, Jossie Esteban, Michael Stuart, Issac Delgado, Willie Rosario, NG2, Richie Ray & Bobby Cruz, Maelo Ruiz; entre otros más con los cuales ha forjado una carrera única.

“Lo más gratificante de estas experiencias ha sido comprender que realmente Dios coloca un propósito definido en cada uno. Me refiero a que luego de más de 10 años de trabajar profesionalmente, he logrado obtener el respeto de muchos de los músicos que yo crecí escuchando, lo que me hizo entender que mi propósito es expresar la gloria que Dios ha colocado dentro de mí a través de mi talento para darle la honra a Él”, expresa el pianista.

 Galí que en el 2010 decide iniciar su carrera como solista y lanza al mercado su primera producción “Un Sonido de Amor”, recientemente presentó su segundo CD con el título “Un Sonido Espontáneo”, un disco enfocado en el hermoso sonido del piano.

“Simplemente fue hasta que grabé este reciente disco en donde comprendí que Dios quiere utilizarme para extraer proféticamente los sonidos de adoración que rodean su trono y establecerlos aquí en la tierra con el propósito de traer la paz sobrenatural que solamente puede provenir de Él”, afirma el artista sobre esta nueva placa.
Música comprometida con Dios. El mensaje de “Un Sonido Espontáneo” es claro y se encuentra en el 1er libro de Samuel 16:23, en donde se relata cómo el salmista David tocaba el arpa para que el espíritu maligno que estaba atormentando al rey Saúl se alejara de él.

Fotos: Fuente Externa y Novedades Cristianas.

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