Abortando la Nación

Si mentir no fuera solo un pecado sino que a la vez fuese ilegal, ¿Dejaría la gente de mentir?, quizás dejarían de hacerlo públicamente pero seguirían mintiendo sin lugar a dudas, y es que saben, el asunto de mentir nunca ha sido algo provocado por la falta de leyes reguladoras, o de programas de penalización de parte de los gobierno, más bien mentir al igual que otras faltas morales del ser humano son solo la respuesta natural a la falta de temor a Dios.

Para quienes poseen un poco menos de fe quizás entrelazar conductas morales con el sentimiento de reverencia hacia nuestro creador les resultará un poco ridículo, sin embargo para aquellos que profesamos  caminar por fe y no por vista debiésemos tener una visión más clara de qué es una infracción legal y  qué es un pecado, y porqué la gente comete ambos.

Utilizo esto de preámbulo para dar mi punto de vista sobre un tema que por el momento en mi país está sobre el tapete, “El Aborto”. Luego de leer la opinión de muchos, en distintas perspectivas, tanto desde el marco médico, legal como religioso, me he notado que quizás estamos peleando la batalla correcta pero en el campo equivocado.  Así como hice la referencia sobre la mentira, pienso sucede lo mismo con el aborto. En mi país las mujeres no abortan porque sea ilegal o no, más bien en la mayoría de los casos es porque consideran es la única salida a una situación que no quieren entrar. Desde siempre en mi nación (República Dominicana) el aborto ha estado penalizado por la Ley, no obstante en R.D  se registran alrededor de 90 mil abortos al año, según publica la institución gubernamental PROFAMILIA. Entonces esto me muestra 2 cosas; Primero la ineficiencia del sistema legal Dominicano al momento de hacer cumplir leyes ya establecidas y segundo el cual es mi punto en este artículo y me gustaría mis hermanos en la fe entendiesen, es que el aborto no es una consecuencia de la existencia o no de leyes reguladoras, más bien de una nación alejada de Dios.

Nunca podría yo decir lo que siente una mujer en una situación de violación o incesto la cual ha quedado embarazada, decir que las comprendo sería un insulto a ellas, eso sí creo que sería denigrar su dignidad. Pero no podemos decir ser personas de fe, proclamar creer en Dios y a la primera señal de fuego escondernos en una guarida que él no aprueba. Ahí está la incongruencia con el aborto. Si una mujer tienen dificultades médicas en las cuales pudiese perder la vida al tener el bebé, ese es un punto y una decisión en la que creo al menos yo no debiese intervenir, mi placer sería que ese niño naciera y creciera junto a la madre, y siempre seré pro-vida, pero entiendo hay cosas en las que no puedo emitir mi opinión. Ahora bien hablando de las otras situaciones ya antes planteadas, que una persona prefiera matar un inocente para conseguir su paz y bienestar  emocional es algo que le queda muy grande a la ley de nuestra nación. Iglesia cuando una mujer decide acabar con la vida de su hijo en su vientre, el problema no reside en si existen o no sin leyes que se prohíban sino en que aquella mujer no ve otra salida y eso es un fallo de nosotros como iglesia. La moral de un pueblo se degenera a medida que la fe de ese pueblo se pierde, y creo que nuestros esfuerzos para impartir fe a nuestra nación quizás no han llegado tan lejos como para alcanzar a la mujer que hoy está en la encrucijada si abortar o no. Estoy plenamente convencido de que una persona con fe en una situación como esta pensaría de una manera muy distinta, no digo que no sufriría, pero vería desde otra óptica.

Me apena al igual que muchos otros creyentes vivir en una nación donde cada día las leyes se van alejando más de Dios, pero me apena más que como iglesia intentemos resolver con abogados los problemas del corazón de las personas. Recordemos que la misma biblia nos muestra que la sociedad esta supuesta a degenerarse con el tiempo, esto no debe de sorprendernos, la que no debiese cambiar su enfoque es la iglesia y seguir luchando no contra los que matan el cuerpo sino con los que matan el alma. Luchar por establecer los principios de Dios en una nación nunca será en vano, pero no debemos desenfocarnos de nuestra misión como iglesia, anunciar las buenas nuevas de Cristo. Una persona con esas buenas nuevas no le importa si las leyes le prohíben o no pecar, simplemente el gozo de la salvación, el temor a Dios y la compañía del Espíritu Santo son suficientes para hacerle ver un mejor camino, uno que quizás no aprobaría la comisión de los Derechos Humanos pero sí Dios, y que como todo lo que pertenece a la voluntad de Dios, es Bueno, Agradable y Perfecto.

“El temor del Señor es la base del verdadero conocimiento,  pero los necios desprecian la sabiduría y la disciplina. ”Proverbios 1:7 NTV

Fuente: Daury Nova

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