3 Maneras de amarte a ti misma

Se habla mucho del amor entre parejas, amor entre padres e hijos, amor hacia la familia y amigos en general, pero ¿Qué hay del amor a una misma?

Aún cuando es un mandamiento “amar a tu prójimo como a ti mismo” este último no a todas se les facilita poner en práctica, ya sea por circunstancias difíciles de la vida, carencias emocionales desde niñas u otras. Muchas han puesto en segundo lugar su amor propio, buscando quedar bien con los demás antes que consigo misma. Pensar que la felicidad la encuentran en otras personas u otras cosas, cuando la realidad es que no se trata de lo que viene de fuera, si no de lo que sale del interior. De ahí la importancia de amarte a ti misma, ¿Cómo? De las siguientes tres maneras:

1) Aceptarte tal y como eres

Dios te dio un cuerpo, podrás estar conforme o no, pero será tuyo durante todo el tiempo que estés aquí, así que cuídalo, valóralo y agradécelo.

Como la mayoría se queja de algo de su físico, es más fácil encontrar cualidades en otras, que en su propia persona. Hace poco entrevistaron a varios grupos de amigas y les pidieron que dijeran 5 cosas que les gusta de las demás y de inmediato las expresaron. Sin embargo, cuando fue su turno de que dijeran 5 cosas que les agrada de ellas mismas, se quedaron calladas, porque estaban más concentradas en lo que no les gusta.

Así como no te animarías a decirle a una amiga, que fea nariz, que feo cuerpo, que feo cabello u otras críticas, porque la quieres, de esa misma manera debes evitar ofenderte a ti, en vez de ello, mejor buscar darte palabras positivas enfocándote en lo que sí te gusta.

La Biblia dice: Tu creaste mis entrañas, me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! (Salmos 139:14)

Dios te ha hecho única e irrepetible, no hay, ni habrá una persona como tú con tus características físicas, talentos, habilidades, temperamento, todo lo que te hace ser tú. El Señor te amó desde que te diseñó en su mente, si hubiera querido hacerte diferente lo hubiera hecho, pero no, así eres su creación admirable.

2) Agradece

Cuando eres una persona agradecida, siempre te vas enfocar en lo bueno y no en lo malo. En lo que eres, en lo que tienes, y no en lo que te hace falta o te gustaría tener.

Aprende a recibir elogios. Cuando alguien te diga algo positivo sobre tu persona, sobre tus labores en casa, en el trabajo, di: gracias bien recibidas tus palabras.

Hay quienes en vez de agradecer, dicen dudando “tú crees”, “no se me hace” o “tú por qué me ves con ojos de amor”. Ese tipo de expresiones reflejan baja autoestima e inconformidad, pero cuando eres una mujer que se acepta como es, eres agradecida y feliz con lo que tienes, tendrás seguridad en ti misma, porque sabes lo valiosa que eres y por lo tanto reflejas amor propio.

Por otro lado, es importante reflexionar que cuando alguien recibe un regalo valioso, lo cuida muy bien, de esa misma manera, al saber que Dios te ha dado muchas cosas grandiosas porque te ama, empezando por tu vida como su creación admirable. Lo más preciado que es su hijo Jesucristo para que a través de su sacrificio, si crees en El, disfrutes de una vida eterna. Entonces con esos valiosos regalos de parte de Dios, agradécele cuidando de tu salud física, emocional, espiritual y tu realización personal.

3) Aprende a ser feliz contigo

Disfruta los momentos de ocio y de relajación. Es válido tomarte un tiempo para disfrutar lo que te gusta hacer. Por tu salud y tranquilidad emocional, el hecho de que te des un espacio para ti, te ayuda aminorar las tensiones, estrés, el mal humor, todo lo negativo que no sólo te afecta a ti, si no a quienes están a tu alrededor. Como no puedes dar lo que no tienes, es difícil reflejar gozo, paciencia, felicidad.

De hecho antes de que un avión despegue, a los pasajeros que viajan con niños se les da la instrucción en caso de contingencia ponerse primero ellos la mascarilla de oxígeno, y después colocárselo al menor. Porque para poder ayudar a los demás, tenemos que estar seguros y bien nosotros.

Por ello la importancia de que busques la manera de aprender a ser feliz contigo mismo, haciendo lo que te gusta, tal vez salir por semana al cafecito con amigas, hacer ejercicio, leer un buen libro, o cualquier otra actividad que te agrade.

Cuando aprendes amarte a ti misma, aceptándote, agradeciendo y estar contenta contigo, podrás dar amor a los demás sin esperar nada a cambio, porque quien espera recibir algo, ya no es amor, está condicionándolo desde una carencia o necesidad.

No hay nada más atractivo en una mujer que se ame así misma, la seguridad que proyecta y el respeto que inspira. Una mujer así no va a permitir que transgredan su integridad física, psicológica y espiritual. Tampoco va estar esperanzada a ser feliz hasta que alguien más le ofrezca algo, al contrario, siempre es feliz porque siempre tiene que ofrecer a los demás. Las malas circunstancias no la derrotan porque la fortaleza viene de Dios.

Por último, ten presente que siempre puedes ir a la fuente de vida y de amor que es Dios. Puedes orar todos los días a Dios y decirle que te llene de su amor para que fluya mejor hacia tu persona y después a tu prójimo.

Amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios, porque Dios es amor. 1 Juan 4:7-8

 

 

Fuente: CVC La Voz

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